miércoles, 9 de junio de 2010

lunes, 7 de junio de 2010

Reflexiones Históricas

…imposible saber a dónde vamos si no sabemos de dónde venimos…

Víctor Orozco



El Colegio de Médicos me ha invitado a impartir una conferencia sobre el tema al que se refiere el encabezado. Cierto que en una sesión o en breve artículo, se pueden ofrecer sólo algunos grandes trazos de los procesos ocurridos en nuestro país desde la conclusión de la independencia. Sin embargo, no dejan de ser útiles algunas reflexiones generales, algunas de las cuales hoy adelanto, pues la plática se desarrollará el próximo viernes en el auditorio del Hospital Ángeles, a las ocho de la noche.

Partimos de unas premisas legadas por el régimen colonial: idioma unificador, religión única, gran propiedad (latifundios civil y eclesiástico), clero y ejército dominantes, abismos sociales entre las clases, estancamiento demográfico, cultura y mentalidades de subordinación. Con este barro había que comenzar a edificar a la nueva nación. La guerra de independencia, con ser tan prolongada y de haber constituido una auténtica rebelión de masas –excepcional en Latinoamérica- dejó al menos tres grandes tareas pendientes: mantuvo intactos los poderes del ejército y del clero –y aún se vieron acrecentados- y tampoco afectó al gran latifundio, civil y eclesiástico. Las tres faenas históricas, habían sido perfiladas ya por varios lúcidos pensadores, por insurgentes y aún por las autoridades virreinales. De no ejecutarse, era imposible que la Nueva España y luego México pudiesen salir de la parálisis.

La siguiente fase, la construcción del nuevo país, implicaba algunos formidables desafíos: había que unificar y organizar los componentes dispersos, combatir la desigualdad y la pobreza, educar, promover y garantizar a las nuevas libertades, realizar el cambio entre súbditos a ciudadanos, sostener la independencia y conservar la integridad territorial. Demasiado por hacer, cuando al mismo tiempo estaban emergiendo al escenario las fuerzas sociales que podían ser las portadoras de los cambios, al tiempo que enfrentaban una guerra implacable de los viejos poderes. A medias se libraron todos estos retos. Los mestizos, ya para entonces la mayoría nacional, en los cuales se representaban los nuevos actores: rancheros y mineros independientes, profesionistas libres, comerciantes, artesanos se constituyeron en el soporte básico del nuevo Estado. Pero quedaron al margen las masas de indígenas otro de los ingredientes indispensables para construir el nuevo edificio. Nunca se pudo hacer gran cosa para disminuir la miseria y a los profundos abismos sociales. A duras penas se mantuvo la independencia, contando con que las clases altas nunca dejaron de conspirar para regresar al dominio de alguna católica casa real. Y ni que decir de la superficie con la que se comenzó: en 1836 se perdió Texas y en 1848 la Alta California y Nuevo México, que juntos representaban alrededor del 55% del total. En 1853, todavía se amputaron otros ciento veinte mil kilómetros cuadrados de Chihuahua y Sonora con la venta de La Mesilla.

Cuando la bandera de las barras y estrellas ondeó en el Palacio Nacional, justamente el día 16 de septiembre de 1847, varios se percataron que perdíamos no tanto por desventajas militares, sino porque carecíamos de un Estado. De hecho, el ejército de Estados Unidos estaba sufriendo una sangría que no tiene parangón en ninguna de las numerosas guerras internacionales libradas por este país: once de cada cien soldados enviados a México habían muerto por enfermedades o heridas de guerra. Para entender la relevancia del dato, conviene recordar que en la Segunda Guerra Mundial, este porcentaje apenas superó los dos y medio puntos. Así que más pronto que tarde el congreso norteamericano iba a ordenar el retorno de sus jóvenes, “cuyos cadáveres pavimentaban el camino de Veracruz a México”, como reclamaba uno de los diputados al presidente Polk. ¿Pero, como proseguir la guerra?. ¿Sin dirección política? ¿Con un gobierno incapaz de hacerse obedecer por los generales y los obispos –dueños unos de las armas y del dinero (y de las conciencias) los otros-?. Si aquellos se regresaban de sus puestos de combate para incluirse entre los promotores de golpes de Estado y éstos provocaban rebeliones cuando se intentaba afectar las gigantescas riquezas de la iglesia. En estas condiciones, se hizo imposible resistir hasta que los anglosajones se hubiesen agotado o se hubiesen tornado favorables las piezas en el tablero internacional.

De la guerra salimos tocando fondo. Unos sacaron la conclusión de que no había otro camino que buscar un salvador externo. La nación independiente que se pretendió fundar en 1821 no era viable, surgió de una especie de aborto histórico, se colegía. Y los directores de esta tendencia se aplicaron a buscar el auxilio de los monarcas europeos. Los otros, sabían que nada les esperaba, sino un destino de parias, en el caso de una restauración colonial. Así que arribaron a la conclusión de que había que construir, con lo que se tenía y a pesar de todo, a la nueva patria. Entretanto, los conservadores elevaron de nueva cuenta al inefable general Santa Anna y conformaron una dictadura clerical militar, como un mal transitorio, mientras se conseguía el protectorado extranjero. Pero, los liberales labraban en la dirección correcta: ya el horno no estaba para bollos coloniales. En 1854 comenzó la llamada revolución de Ayutla, orientada al principio por una tendencia moderada y dispuesta a los pactos. Pronto se desbordaron las aguas y se pusieron en la agenda los temas centrales: expropiación al clero, igualdad jurídica, educación pública y laica, separación de iglesia y Estado, sometimiento de los militares al poder civil y aunque con menos énfasis, fragmentación de la gran propiedad.

A esta profunda revolución que transitó por la guerra de Tres Años, quizá la más diáfana que se ha peleado en Latinoamérica, se le conoce paradójicamente como la Reforma. También se le puede distinguir porque puede hacerse su análisis a partir del orden jurídico que puso en acto. No conozco otro proceso explicable con claridad a partir de las leyes expedidas por el gobierno revolucionario en el curso de la contienda. Casi como un catálogo preciso de tópicos: Ley Juárez, para comenzar la supresión completa de los fueros eclesiástico y militar, Ley Lerdo para obligar a la venta de las propiedades inmuebles de las corporaciones a los arrendatarios, Ley Iglesias para prohibir la coacción para hacer cumplir los votos monásticos, Constitución Federal de 1857, que establece un acabado sistema de libertades públicas, Ley del Registro Civil, del Matrimonio Civil, de Secularización de los cementerios y finalmente la joya que corona la obra: Ley de Libertad de Cultos, el 4 de diciembre de 1860. Faltarían otros ordenamientos de mencionar desde luego, en esta portentosa construcción jurídico-constitucional.

¿Por qué no se pudo alcanzar un acuerdo en estos años?. Pienso que alguna transacción se hizo imposible por la intervención de fuerzas externas, principalmente de la corte del Vaticano, pero también de otras europeas. Y, básicamente porque parecía un diálogo de sordos: ante los argumentos terrenos de los liberales, se ofrecían razonamientos divinos, ante la demanda del estado laico, se quería el estado confesional, ante la libertad de cultos, la religión única, ante la necesidad de poner en circulación los bienes del clero, la intocabilidad sagrada de los mismos, etcétera, etcétera.

La reforma liberal tuvo al final efectos trascendentes: estableció el Estado mexicano de una vez por todas y lo descargó del dogma religioso así como de la tutela militar. Expropió los bienes al clero y con ello impulsó con fuerza la formación de una nueva clase de propietarios. Fue emancipadora: abrió paso a las libertades de mujeres, de religiosos compelidos a cumplir con el voto, de los sirvientes contratados o enganchados de por vida en las haciendas o la minas. En fin, constituyó un tranco gigantesco en el tránsito de una sociedad de súbditos a una de ciudadanos. De aquí emergió triunfante y por fin la nueva nación.

Carezco por ahora de espacio para abordar las otras etapas comprendidas en la charla. Las dejo en reserva para una nueva colaboración.

INAUGURA RAFAEL BARAJAS "EL FISGÓN" CÍRCULO DE ESTUDIO JAIME SABINES. 1A PARTE

domingo, 6 de junio de 2010

viernes, 4 de junio de 2010

SME CAMPAMENTO HUELGA DE HAMBRE Y EL APOYO A SU LUCHA SINDICAL

SÓLO CONSUMIR ARROZ QUE PORTE EL SELLO DEL CMA, CONSEJO MEXICANO DEL ARROZ. DILE NO AL ARROZ TRANSGÉNICO

PRECISAMENTE ENTRE LOS ARROCES IMPORTADOS ESTAN LOS LLAMADOS MARCAS "MORELOS" Y "GUADALUPANO" ADEMAS DE LAS MARCAS PROPIAS DE WALLMART, CHEDRAUI Y COMERCIAL MEXICANA

OJO CON EL ARROZ URGE REENVIARLO!!!!!

NUESTRO HUMANITARIOS "PRIMOS" DEL NORTE,EN CONTUBERNIO Y CON LA CLARA APROBACION DE NUESTRAS MAGNIFICAS Y HONORABLES AUTORIDADES QUE NO HACEN OTRA COSA QUE VELAR POR EL INTERES DE LOS MEXICANOS, NOS ESTAN HACIENDO EL FAVOR DE VENDERNOS ESTA "CHULADA" DE ARROZ.
¡¡¡¡¡REENVIENLO POR FAVOR!!!!!! NO SE EMPLEA MUCHO TIEMPO EN HACERLO Y SI SE DA A CONOCER,UNA CANALLADA MAS DE LOS U.S.A. Y NUESTRAS DIGNAS AUTORIDADES.

Activistas de Greenpeace, con los ojos vendados, comen arroz ante la Secretaría de Salud, en protesta porque esta dependencia no informa qué clase de arroz está entrando a México procedente de Estados Unidos, luego del escándalo de contaminación transgénica del cereal estadounidense.

El arroz que está llegando a nuestras mesas no está autorizado para consumo humano. Es parte de un experimento que se salió de control en los Estados Unidos.

En agosto de 2006, el gobierno estadounidense reconoció que sus cargamentos de arroz estaban contaminados con un transgénico no apto para consumo humano que "se fugó" de campos experimentales. Aunque rápidamente las autoridades de Estados Unidos "autorizaron" este transgénico, no pudieron evitar la cancelación de compras de arroz estadounidense por parte de Japón y de los 25 países de la Unión Europea. Esto provocó el desplome de los precios de este cereal.

Desde el primer momento, Greenpeace ha solicitado al gobierno mexicano acciones urgentes, pues en el mundo, México es el principal comprador de arroz estadounidense. Se estima que 70 % del arroz que comen los mexicanos proviene de Estados Unidos, por lo que el riesgo de que estemos comiendo el arroz contaminado es muy alto.

En agosto y septiembre pasados, la Comisión Federal de Prevención contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de la Secretaría de Salud tomó muestras del arroz importado para enviarlas a laboratorio y analizarlas. Sorpresivamente, no ha querido informar los resultados de estos análisis.

Aunque el gobierno mexicano ha decidido guardar silencio sobre este problema, es necesario que toda la gente se entere de esta situación que amenaza la salud de los mexicanos. Tú puedes ayudarnos difundiendo esta información entre tus amigos y familiares.

En este momento SÓLO ES SEGURO comer el arroz que porta el sello del Consejo Mexicano del Arroz, pues este cereal es producido en México y está libre de la contaminación.

Difunde esta información y sigue de cerca nuestras actividades para exigir que las autoridades informen a la ciudadanía y protejan de manera efectiva la salud de los mexicanos.

Soriana, Chedrahui y Central de Abastos venden arroz contaminado.

Reenvía este correo a un familiar o amigo, ellos también pueden ciberactuar. Al convertirte en ciberactivista actúas en la protección del medio ambiente desde cualquier lugar y a cualquier hora, a través de tu computadora.

Dra. María Cristina Saldaña Fernández
Profesora Investigadora
Centro de Educación Ambiental e Investigación Sierra de Huautla (CEAMISH), UAEM
Av. Universidad 1001
Colonia Chamilpa
Cuernavaca
Morelos, C.P. 62210,
Tel/fax ( 777) 3 29 70 19

GRAN DISCURSO DE PEDRO MIGUEL

* Discurso del escritor Pedro Miguel, en el acto conmemorativo del Natalicio de don Benito Juárez, en el Hemiciclo al Benemérito de las Américas

CIUDADANO PRESIDENTE CONSTITUCIONAL
DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS,
LIC. BENITO JUÁREZ GARCÍA.


Está usted en presencia de miles de ciudadanas y ciudadanos libres de México que nos congregamos hoy aquí para recordar su nacimiento y para celebrar la llegada de la primavera.

No venimos a rendir culto a una estatua sino a encontrarnos con el que está vivo en cada uno y en cada una de nosotros, en nuestra educación, en nuestras convicciones y en nuestro afecto; con el que sigue luchando a nuestro lado por una nación soberana, democrática, equitativa, honesta y apegada a las leyes; con el que resiste los infortunios y las derrotas, con el perseguido; venimos a hacernos presentes ante el presidente del pueblo.

Nos permitimos informarle de la difícil situación por la que atraviesa el país en estos tiempos. Y queremos presentarle, también, el reporte de nuestros esfuerzos para enderezar el rumbo de México.

Hace ya más de dos décadas que el país se encuentra bajo el control de una minoría rapaz que se ha apoderado de casi todos los bienes públicos, ha fraccionado el territorio nacional para cederlo a intereses extranjeros, ha medrado en la corrupción más escandalosa y ha hundido en la pobreza extrema a la mayor parte de la población.

En poco más de 20 años, presidente Juárez, ese poder oligárquico nos ha dejado sin empresas públicas y sin industria; ha devastado al agro y nos ha colocado en situación de dependencia alimentaria; ha persistido en la agresión a las comunidades indígenas; ha destruido sindicatos y cooperativas; ha malbaratado la banca nacional, los transportes y las telecomunicaciones; nos ha dejado sin vivienda, empleo, educación, salud, cultura, recreación; nos ha reducido el poder adquisitivo; ha conspirado para arrebatarnos conquistas laborales, derechos humanos y políticos, sociales y reproductivos; ha traicionado el principio del Estado Laico y ha instaurado, si no un gobierno abiertamente confesional, cuando menos un gobierno feligrés, al servicio de las posturas más reaccionarias del alto clero; ha procurado incluso destruirnos los sueños y las esperanzas.

La avaricia y la torpeza del grupo gobernante ha dejado sin país a millones de jóvenes, para los cuales no hay más horizontes que la mendicidad, la drogadicción, la emigración, la delincuencia.

Para llevar a cabo esa labor de destrucción, esa minoría no ha necesitado de tropas foráneas. La ha realizado mediante la firma de un Tratado de Libre Comercio, gobernando a contrapelo de la Constitución, aprobando rescates bancarios e Iniciativas Mérida, secuestrando a los organismos del Estado, robándole a la voluntad popular, en dos ocasiones –en 1988 y en 2006–, la titularidad del Poder Ejecutivo.

En 2006 los mafiosos de la política, de las finanzas, de los medios y de la mafia a secas, impusieron en el Poder Ejecutivo a un hombre mediocre, inescrupuloso y torpe, sin capacidad ni voluntad para dar solución a los problemas económicos, ya para entonces graves, ni para contrarrestar la oleada delictiva que ya asolaba diversas regiones. Este hombre no quiso escuchar las advertencias acerca de la crisis que se nos venía encima. Minimiza e ignora los problemas, se hace el sordo ante el clamor popular por la pobreza y el desempleo; tolera o propicia las graves violaciones a los derechos humanos; permite, y hasta justifica, la corrupción escandalosa.

Este gobernante usurpador ha hundido a México en un baño de sangre sin precedentes en los tiempos modernos. Más de 17 mil mexicanos, presidente Juárez, han muerto en esa guerra sin propósito ni bandos definidos; las instituciones han experimentado un nuevo ciclo de descomposición y desprestigio; nuestras Fuerzas Armadas han sido lanzadas a una aventura disparatada en la que la víctima es, en muchas ocasiones, la población inocente.

Usted, presidente Juárez, llegó, con su dignidad perseguida, hasta los confines del país. Resistió, en Paso del Norte, la embestida de la intervención, y recibió la solidaridad, y la entrega de los chihuahuenses a la causa de la República. Cuando llegó el momento de la contraofensiva y volvió al sur, en un día de diciembre de 1866, usted exclamó: “Gracias tierra bendita, nunca te olvidaré”.

Hoy en día, presidente Juárez, esa tierra, junto con todo el resto de la franja norte, al igual que Durango y Sinaloa, Guerrero y Michoacán, Veracruz y Tabasco, está devastada y masacrada por una lucha sangrienta entre los oscuros delincuentes dedicados al comercio de drogas y los delincuentes de cuello blanco que usurpan el gobierno federal y que se han atrincherado en cacicagzos estatales. Hoy, en la ciudad que lleva su nombre, en Ciudad Juárez, en Monterrey, en Torreón, en Ecatepec, las mujeres y los jóvenes están siendo asesinados por el hecho de ser mujeres y por el hecho de ser jóvenes. La población se debate entre la desesperación y el desamparo, entre el temor a los capos y el pánico a las fuerzas del orden.

Ante esta catástrofe, somos muchos millones los mexicanos que no nos damos por vencidos. En Cananea, en Necaxa y Juandhó, en las comunidades de Chiapas, en Oaxaca, en San Salvador Atenco, en este Distrito Federal que vive bajo el acoso y el rencor del régimen espurio, los ciudadanos honestos nos oponemos a la destrucción nacional, resistimos la entrega del país mediante acuerdos antipatrióticos, contratos inconfesables y cesiones turbias, y rechazamos la indecencia usurpadora, a la cual le dirigimos hoy las mismas palabras que usted escribió, en la hora negra de la intervención, a otro usurpador, Maximiliano de Habsburgo:

“Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia”.

Muchas y variadas son las resistencias populares contra el régimen antinacional y delictivo que padecemos. Sabemos que, por encima de las diferencias, las causas populares confluirán, más temprano que tarde, en un gran movimiento que rescate a la nación.

Quienes nos encontramos aquí presentes hemos venido trabajando en la organización desde abajo de la sociedad. No nos solazamos con los espectáculos deprimentes de la clase política ni nos distraen de nuestra tarea los extravíos de sus integrantes. Nuestras fidelidad última no es para con las siglas, sino para con las causas.

En 2008 logramos impedir que el Senado aprobara al vapor una reforma presidencial que habría destruido la industria petrolera del país. Impusimos una agenda legislativa acorde con los supremos intereses nacionales y logramos llevar a cabo, y ganar abrumadoramente, una consulta sobre el estatuto de la industria del petróleo.

El año pasado, en 2009, conseguimos revertir varias maniobras fraudulentas sucesivas que pretendían burlar la voluntad popular en Iztapalapa.
Nos hemos conformado en brigadas, cuando ha sido necesario defender los intereses nacionales; nos hemos congregado en círculos de estudio; los jóvenes conscientes se movilizan en las Redes Universitarias; hemos fundado Casas del Movimiento.
Nos hemos dotado de un Gobierno Legítimo que hoy tiene a dos millones y medio de representantes en los más diversos rumbos del país, así como centenares de comités estatales, delegacionales, municipales y territoriales.

Hemos investido como nuestro presidente legítimo, a Andrés Manuel López Obrador.

Ayer, en la Clínica 26 del IMSS, en las calles de Aguascalientes y Chilpancingo, falleció doña Julieta Estrada, mujer del pueblo, viuda de un obrero, de un jubilado del Sindicato Mexicano de Electricistas. Doña Julieta venía padeciendo crisis de salud y el viernes, anteayer, la hospitalizaron. Cuando llegó a Urgencias, el médico de guardia la examinó y le hizo las preguntas de rutina para comprobar que estuviera lúcida y consciente de su circunstancia de tiempo y de lugar.

—¿En qué año estamos? —le preguntó.
—En el 2010 —respondió ella sin vacilar.
—¿Cómo se llaman sus hijos, doña Julieta?
—Flor de María, Horacio... —empezó ella a soltar nombres sin asomo de duda.
—¿En qué delegación vive usted?
—En la Álvaro Obregón.
—¿Cuáles son los colores de la bandera?
—Verde, blanco y rojo.
—¿Quién es el presidente de México?
—Andrés Manuel López Obrador.

Doña Julieta murió unas horas después, ayer en la mañana, en total lucidez, y sus hijos no pudieron estar con nosotros en esta concentración porque a estas horas están enterrando a su mamá, allá, en el Panteón del pueblo de Santa Fe.

Tenemos a un dirigente excepcional, en el que convergen la altura de miras del estadista y la entrega de un luchador por las causas populares. Reconocemos, en sus recorridos infatigables por los rincones del país, la misma energía y el mismo temple con el que usted, en su austero carruaje negro, ponía a salvo la dignidad de la República.

Pero el presidente López Obrador no habría podido llegar muy lejos si no tuviese alrededor a esta sociedad, aquí presente, de mujeres y de hombres libres, honestos, combativos y solidarios.

Enfrentamos una campaña sistemática de silenciamiento y de difamaciones por parte de los medios en manos de la mafia: en canales televisivos, estaciones radiales y prensa escrita, se nos ha acusado de todo lo imaginable. Y cuando hemos emprendido esfuerzos de organización pacífica y cívica para sacudirnos la opresión, nos han llamado violentos, nos han calificado de resentidos, nos han llamado “un peligro para México”.

Ante esa ofensiva, presidente Juárez, nos hemos dotado de nuestros propios medios de información.
Hubo un hombre, a principios del siglo XIX, que comprendía a profundidad la importancia de los medios. Cuando encabezó una gran insurrección libertaria, urgió a sus seguidores a procurar y conservar una imprenta porque ésta, decía, “tiene más valor que diez bocas de fuego”, que era como llamaban a los cañones. Ese hombre se llamaba Miguel Hidalgo y Costilla.
Hoy, tenemos claro que no queremos —ni habremos de necesitar— “bocas de fuego” para transformar a este país; en cambio, tenemos a nuestra disposición más de siete mil sitios web, en Internet, sitios del movimiento; promovemos encuentros ciudadanos semanales y asambleas informativas como la presente para informar e informarnos, debatir e intercambiar razones. Y desde enero de este año contamos con un periódico, Regeneración, y tenemos el desafío de hacerlo llegar a todos los rincones del país, de promover su lectura y su retroalimentación entre amplios sectores.

Con la organización de base y mediante la resistencia civil pacífica nos hemos comprometido a defender la economía popular, preservar los bienes propiedad de la Nación y, en última instancia, hacer realidad el postulado del Artículo 39 de nuestra Constitución Política, en el que se asienta:

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”

Han tratado de reducirnos a la impotencia, de hacernos creer que nada podemos ante la corrupción, el latrocinio institucionalizado, la criminalidad gobernante.

Pero ni el sentimiento de impotencia ni el desaliento tienen cabida en nuestros corazones. Ante usted, presidente Juárez, nos comprometemos a recuperar la soberanía nacional y a instituir un poder público que beneficie al pueblo. Las mexicanas y los mexicanos aquí congregados somos hijos y nietos de su ejemplo, del ejemplo de Miguel Hidalgo y Josefa Ortiz de Domínguez, de los hermanos Flores Magón, de Emiliano Zapata, de Lázaro Cárdenas.

Pugnamos por construir aquí y ahora, en esta época, en esta década, en esta primavera que hoy comienza, un país de gente feliz y de gente libre y de gente digna.

Somos un pueblo que resiste, somos individuos libres, honestos y congruentes. Somos madres y padres amorosos, empeñados en dejar a quienes nos sucedan una nación más justa y amable, más solidaria y más limpia; somos y seremos dignos hijos y nietos de ustedes y además, nos merecemos la primavera.

martes, 1 de junio de 2010

49 niños murieron y más de 70 vivirán sufriendo por las quemaduras toda su vida, mientras los asesinos duermen en los pinos.

Jesusa Rodríguez en el círculo de estudios del Comité Delegacional del Gobierno Legítimo de Coyoacán



En el círculo de estudios del Comité Territorial San Mateo, del Gobierno Legítimo, hoy estuvo nuestra compañera Jesusa Rodríguez, quien impartió la conferencia: El deber de la desobediencia civil.

Personalizando a Borolas, Jesusa nos mostró, en los hechos, porqué la lucha de resistencia civil pacífica debe ser alegre. Luchar por rescatar a nuestro país, construir al lado de nuestro Presidente Legítimo y anteponer los valores de la justicia y la dignidad a valores mercantiles y corruptos, no solo es causa de gran orgullo, sino de felicidad.

Es un honor luchar con Obrador. También es motivo de alegría.

Jesusa nos recordó la necesidad de desplegar nuestro ingenio, de disfrutar lo que hacemos y de mantener en alto el entusiasmo, ¡porque el triunfo es posible!

¡Construyamos esa inmensa bola de nieve que alcance la dimensión necesaria para derrocar a la mafia en el poder! Es tarea indispensable continuar con la permanente campaña de concientización. El país se derrumba, la realidad es palpable. “Solo el pueblo puede salvar al pueblo”, nos recuerda siempre nuestro Presidente Legítimo. Jesusa hoy también nos recordó los consejos de nuestro querido Evo: identifiquen a los enemigos externos e internos, organícense y únanse. Eso hicieron ellos y Bolivia está realizando verdaderos milagros.

Además de su muy amena conferencia, de recordarnos que aunque sucedan cosas terribles, nosotros no podemos perder el entusiasmo, Jesusa nos explicó porqué para todos nosotros participar en la resistencia civil pacífica no es un gusto, sino una obligación. Nos invitó a visitar la página de la resistencia creativa http://resistenciacreativa.org.mx para leer importantes textos como precisamente este que habla del deber de los ciudadanos de resistir y desobedecer leyes arbitrarias e injustas, en sociedades corruptas.

Te invitamos a consultar El deber de la desobediencia civil, de Henry David Thoreau y demás textos que en ella aparecen .

En este bonito espacio en un jardín de Coyoacán, Jesusa compartió con nosotros el orgullo de estar en este movimiento de resistencia civil pacífica, al lado de nuestro Presidente Legítimo, Lic. Andrés Manuel López Obrador.

EL DEBER DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL SEGÚN JESUSA RODRÍGUEZ

Conferencia de Jesusa Rodríguez








El Comité Territorial San Mateo del Gobierno Legítimo en Coyoacán invita a la conferencia que impartirá la compañera Jesusa Rodríguez:



El deber de la desobediencia civil

hoy martes 1º de junio a las 19 horas,

en el Albergue del Arte. Alberto Zamora 32 (entre Carrillo Puerto y 5 de Febrero) Col. Villa Coyoacán.

Yamilé Paz Paredes y Lilia Zueck González

viernes, 28 de mayo de 2010

ALERTA LLAMADO URGENTE DEL SME

Asunto: Marcha Mañana Viernes 28 de mayo!! Apoyanos!!!!!

¡Urgente! Se convoca a participar el día de mañana 28 de mayo a las 10:00hrs., en la marcha de APOYO a los compañeros de la Subdivisión de CUERNAVACA, debido a la represión suscitada el día 27 de mayo por parte de la Policía federal; dando inicio en el Zócalo Capitalino concluyendo en Los Pinos. Así mismo solicitamos ... el apoyo de víveres para los compañeros que están en huelga de hambre del SME en el Zócalo, los cuales se mencionan a continuación:
AGUA OXIGENADA ,ENJUAGE BUCAL SIN ALCOHOL,JABON PARA EL CUERPO,SUERO PERO NO PARA NIÑO (PEDIALITE NO) DE SABOR,MIEL PURA,TOALLAS SANITARIAS,PAPEL HIGIENICO,GERINGAS DEL NUMERO 3 Y 5,BICARBONATO,CREMA PARA EL CUERPO,MICONAZOL,GASAS,CURITAS,MICROPOR, GEL ANTIBACTERIAL,¡AGUA! ENTREGAR EN EL ZOCALO D.F.GRACIAS POR TU APOYO!!!!

Archivo del blog